
Art Garfunkel posee uno de los intrumentos más
grandiosos del rock. ¿Qué haría si llegara a perderlo?
Art Garfunkel, quien cumplirá 71 años en Noviembre, habla con
franqueza acerca de su canto ‘remendado’, así como del incierto futuro que le
espera. En Enero de 2010, de vuelta en Nueva York tras una presentación en
Nicaragua, Garfunkel comía langosta en un restaurante cuando
sintió “una tira atorada en la garganta”, recuerda. “No podía tragar. Me ahogaba.
Me asusté muchísimo”.
Los rayos-X mostraron que Garfunkel padecía una paresis en las
cuerdas vocales, es decir, una especie de parálisis parcial. Una de sus dos
cuerdas se había inflamado y endurecido, sin avisos ni causa aparente. Dicha
condición condujo, en 2010, a la cancelación de la gira norteamericana de Simon
& Garfunkel, y éste último tuvo que contemplar la posibilidad de
una pérdida total de lo que él mismo describe como “mi mejor amigo desde los 5
años de edad. Paul Simon –él es una persona muy cercana”, dice
acerca de su compañero de la infancia y la otra mitad cantante y compositora de
Simon and Garfunkel. “Es sólo que mi canto y yo somos sombras
el uno del otro”.
“Nunca antes había tenido problemas de esta clase”, dice Garfunkel.
“Se puede contar con mi voz. Las inseguridades que uno puede sentir cuando
cruza un umbral y se adentra en un espacio repleto de gente”. Garfunkel dará su primer concierto
completo en dos años y medio, en Williamstown, Massachusetts. Y en Agosto lanzó
The Singer, una antología de dos CDs que combina
momentos vocales selectos de su historia con Simon & Garfunkel,
con lo mejor de su material solista de las últimas cuatro décadas. The
Singer incluye las primeras grabaciones en estudio que el cantante
ha realizado desde el diagnóstico –las baladas románticas “Lena”
y “Long Way Home”, capturadas a principios de este año en Los
Ángeles.
“Todo en él expresaba agradecimiento porque, sin duda, su voz regresaba”, dice
la cantante y compositora Maia Sharp, quien produjo los temas
nuevos. “Su rango medio nos ha costado mucho trabajo. Si la melodía en cuestión
se ubicaba en esos tonos, las tomas aumentaban”. Sharp señala
que Garfunkel se mostró “gratamente sorprendido” cuando
escuchó la versión definitiva de uno de los temas, “porque recordó lo laborioso
de la experiencia”.
“Quiero que funcione porque adoro su voz”, dice David Crosby,
un amigo cercano que ha cantado armonías con Garfunkel en vivo
y en el estudio. “Su elección de notas es exquisita. Uno no puede evitar
enamorarse de la increíble sensación flotante que produce su canto suave y
lírico”.La última vez que Crosby escuchó cantar a Garfunkel
fue el año pasado, “en un túnel en Central Park –cantó ahí para mostrarme las
posibilidades del eco”, dice Crosby. “Sonaba muy forzado. Pero
él dio inicio a su carrera utilizando el mejor instrumento de todos. Estoy
seguro de que hará lo que esté en sus manos para seguir siendo el mismo”.