De cómo los padrinos del metal superaron
obstáculos para grabar su primer disco con Ozzy Osbourne en 35 años.
Es
un soleado día de Enero en Los Ángeles, pero como era de
esperarse, el mundo de Black Sabbath sigue igual de oscuro. El
guitarrista Tony Iommi está de vuelta en su hogar en
Inglaterra tras haber sido tratado a causa del linfoma que lo aqueja. Incluso Ozzy
Osbourne, caminando en el estudio Shangri-la de Miami,
tiene su brazo inmovilizado debido a la intervención que le fue
practicada en la mano.
La banda está por finalizar su disco número 13, que resulta ser su primer trabajo de estudio con Osbourne en 35 años. Grabado el otoño pasado al lado del productor Rick Rubin, el disco revela a Osbourne, Iommi, el bajista Geezer Butler y el baterista invitado Brad Wilk (de Rage Against the Machine) reviviendo el pantanoso y ultrapesado sonido de los primeros clásicos de Sabbath. “Cuando mi esposa menciona algunas bandas nuevas, yo no tengo puta idea”, dice Osbourne. “Sólo estamos haciendo lo que siempre hemos hecho”.
Osbourne ha acompañado a Sabbath de modo intermitente durante los últimos 15 años, pero el camino a la reunión de estudio fue agotador. El proyecto estuvo a punto de frustrarse en 2012, cuando el baterista original, Bill Ward, decidió retirarse debido a “dificultades contractuales”. (Ward se abstuvo de hacer comentarios al respecto para este artículo). “No puedes decir: ‘Bueno, esto no me gusta’”, afirma Osbourne. “Tienes que comprometerte”.
Finalmente, cuando estaban listos para comenzar a grabar, Rubin los invitó a su hogar en Los Ángeles y reprodujo el debut de 1970 de la banda, retándolos a tener ese sonido como punto de referencia. “Tuvimos que olvidar todo lo que habíamos aprendido”, cuenta Butler. La banda se resistió a la sugerencia que Rubin hizo para sentar frente a la batería al volátil Ginger Baker –“Me dije: ‘¿Qué jodidos?’”, recuerda Iommi. La siguiente propuesta de Rubin, Wilk, funcionó mucho mejor. “Nunca había escuchado instrumentos tan poderosos”, afirma el baterista de Rage. “Y he tocado con bandas bastante pesadas”.
La banda está por finalizar su disco número 13, que resulta ser su primer trabajo de estudio con Osbourne en 35 años. Grabado el otoño pasado al lado del productor Rick Rubin, el disco revela a Osbourne, Iommi, el bajista Geezer Butler y el baterista invitado Brad Wilk (de Rage Against the Machine) reviviendo el pantanoso y ultrapesado sonido de los primeros clásicos de Sabbath. “Cuando mi esposa menciona algunas bandas nuevas, yo no tengo puta idea”, dice Osbourne. “Sólo estamos haciendo lo que siempre hemos hecho”.
Osbourne ha acompañado a Sabbath de modo intermitente durante los últimos 15 años, pero el camino a la reunión de estudio fue agotador. El proyecto estuvo a punto de frustrarse en 2012, cuando el baterista original, Bill Ward, decidió retirarse debido a “dificultades contractuales”. (Ward se abstuvo de hacer comentarios al respecto para este artículo). “No puedes decir: ‘Bueno, esto no me gusta’”, afirma Osbourne. “Tienes que comprometerte”.
Finalmente, cuando estaban listos para comenzar a grabar, Rubin los invitó a su hogar en Los Ángeles y reprodujo el debut de 1970 de la banda, retándolos a tener ese sonido como punto de referencia. “Tuvimos que olvidar todo lo que habíamos aprendido”, cuenta Butler. La banda se resistió a la sugerencia que Rubin hizo para sentar frente a la batería al volátil Ginger Baker –“Me dije: ‘¿Qué jodidos?’”, recuerda Iommi. La siguiente propuesta de Rubin, Wilk, funcionó mucho mejor. “Nunca había escuchado instrumentos tan poderosos”, afirma el baterista de Rage. “Y he tocado con bandas bastante pesadas”.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario