jueves, 9 de mayo de 2013

Crítica: Vampire Weekend, 'Modern Vampires of The City'

Lanzamiento: 06-May-2013
Género: Pop
País: EE UU
Discografía: XL/Popstock

EL TERCER DISCO DE LOS AMERICANOS INCLUYE NUEVOS GÉNEROS SUGERENTES QUE MARCAN UNA TRANSICIÓN EN SU TRAYECTORIA MUSICAL.
Por Carlos Barreiro
Revista Rolling Stone

En 2008, Vampire Weekend irrumpieron como algo exótico: Un grupo de indie pop que tomaba elementos de la música africana. Repitieron la fórmula en Contra (2010), donde lo único novedoso era el acabado electrónico. Y ahora, convertidos en estrellas de la programación de festivales de medio mundo, regresan con un disco de transición. 

Modern Vampires of The City –título sacado de la letra de One Blood, del artista de dance hall Junior Reid– no es tan chispeante como sus predecesores pero retiene el ingenio. Para no quedarse encallados, amplían su listado de influencias: Estructuras rockabilly (Diane Young), algo de folk-rock (Hannah Hunt), funk (Everlasting Arm) y un perezoso acercamiento a la música jamaicana (Step). 

Sin embargo, no es otro seductor y burbujeante carnaval pop sino un trabajo que reconforta por su ternura. A pesar de que tiene algún que otro momento de relleno (Don’t Lie, Hudson, Young Lion), da gusto reencontrarse con la voz de Ezra Koenig.

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