miércoles, 11 de febrero de 2015

Magia & pérdida Hacedora de mitos, portadora de chales: Para Stevie Nicks, nada- y todo- ha cambiado

Hacedora de mitos, portadora de chales: Para Stevie Nicks, nada- y todo- ha cambiado
Fuente: Rolling Stone


Stevie Nicks al fin pudo pasar la noche en casa, con su delgada perrita de 16 años, Sulamith, acurrucada a sus pies. Vive en un condominio a la orilla del mar en Santa Mónica, con vista a la mitad del condado de Los Ángeles. Nicks regresó de un show de Fleetwood Mac en el Forum a las 4 am, logrando dormir unas seis horas y media. Ofrecerá otro concierto esta noche, sin un día de descanso. 

Le duele la espalda. “Estamos cansados”, dice Nicks, “porque somos muy viejos”. El show de hoy es en una arena de Anaheim, a una hora de casa. Por ahora, faltan algunas horas antes de que Nicks suba al escenario, y armoniza una vez más con “The Chain” junto a un chico con el que terminó durante la presidencia de Ford. 

El ex en cuestión, Lindsey Buckingham, es un líder formidable, un innovador virtuoso de la guitarra, un obsesivo genio de estudio a lo Brian Wilson, un elegante caballero de pómulos prominentes. Podría ser la estrella de casi cualquier otra banda. Pero Buckingham tuvo la incierta suerte de unirse a Fleetwood Mac con su hermosa novia, una chica intuitiva, mística, una compositora prolífica (componía una canción por día) con una milagrosa y ronca voz y una chamánica presencia sobre el escenario, una hacedora de mitos, portadora de chales, un género en sí misma, una mujer tomada por el cielo.

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